Liderazgo, visión de futuro, inspirar confianza, sinceridad, humanidad, capacidad de gestión. La decisión de voto de los ciudadanos está muy ligada a su opinión sobre el candidato. No solo la posición ideológica o la fidelidad a unas siglas marcan los resultados. La sociedad actual demanda, además, líderes que respondan a las expectativas que se consideran clave para el desempeño de sus labores políticas, para desarrollar los compromisos adquiridos con la sociedad y para ejecutar con eficacia los objetivos políticos. Además existe una relación directa entre los atributos por los que los ciudadanos juzgan a sus candidatos y el resultado electoral. Las capacidades reconocibles de los políticos impactan directamente en el prestigio de su marca política y en la intención de voto. Los valores reputacionales son un elemento crítico en las elecciones madrileñas del próximo 4 de mayo.

Hemos analizado las principales cualidades de los seis candidatos, siguiendo nuestro Modelo de análisis de la Reputación de los Líderes Políticos, con resultados muy interesantes. Se trata de un estudio dirigido por el doctor en Sociología Enrique Carreras, profesor de la Universidad CEU San Pablo, que ha analizado más de 1.530 casos entre el 23 y el 26 de abril. Los madrileños han explicado qué valoran en sus líderes, qué esperan de ellos y cuáles son sus expectativas para los cuatro próximos años.

Los resultados muestran que las cualidades más valoradas por los votantes madrileños en su candidato ideal son aquellas que tienen que ver con la capacidad de liderazgo e inspiración, por encima de su competencia como gestor.

El modelo analiza cuatro grandes dimensiones: liderazgo, competencia, integridad y humanidad, y su peso en la percepción de cada uno de los seis candidatos de partidos con representación en la Asamblea de Madrid. Así, el liderazgo es la dimensión con más relevancia (27,7 %), seguida de la integridad (25,8 %). Algo menos relevantes en la percepción del líder son su humanidad (23,7 %) y, por último, la competencia que demuestre como político (22,8 %).

Cada una de estas dimensiones se descompone a su vez en tres atributos. Es decir, el modelo mide 12 cualidades específicas de los candidatos. La más importante es la capacidad para generar interés y adhesiones, que supone un 9,6 % de la valoración total. A este le sigue que tenga ideas atractivas (9,1 %) y visión de futuro (9 %).

Teniendo en cuenta que los rasgos menos importantes para los votantes madrileños tienen que ver con los atributos relacionados con la competencia –capacidad de gestión (7,5 %) e inteligencia (7,5 %)– además de su interés por los problemas de las personas (7,6%), los madrileños parecen decantarse más por un líder de perfil inspirador que por uno de perfil gestor.

Infografía 01

La importancia de estas cualidades varía ligeramente según el candidato en concreto al que valoran. Como datos más destacables, desde este punto de vista, cabe destacar que para Pablo Iglesias, la dimensión a la que se le otorga más relevancia es la integridad (un 35,3% de la valoración total), mientras que para el resto de candidatos es el liderazgo. Esto es especialmente evidente en el caso de Edmundo Bal, para quien el liderazgo supone un 32 % de su valoración como candidato.

También merece destacarse que las expectativas sobre Mónica García están más equilibradas entre las cuatro dimensiones (26,1% liderazgo, 25,5% competencia, 24,6% humanidad y 23,9% integridad). En el caso de Ayuso existe este equilibrio en las dimensiones de competencia, humanidad e integridad, con un peso en torno al 23%, por debajo del liderazgo, que supone casi un 29%. Un esquema similar se repite en la percepción sobre Gabilondo y Monasterio.


Infografía 02
Atendiendo a la segmentación por las inclinaciones ideológicas del electorado madrileño, podemos analizar la percepción relativa de los candidatos más cercanos a sus ideas.

Entre los votantes de derechas la líder mejor valorada es Isabel Díaz Ayuso, a la que otorgan una reputación de 82,2 puntos sobre 100. La cualidad por la que resulta mejor valorada es su visión de futuro y claridad de ideas (83,3), seguida por su capacidad para generar interés y adhesiones (82,9) y su buena voluntad (82). Por el lado contrario, recoge puntuaciones más bajas en la capacidad de generar consensos (75,9) y de ser fiable (78,9). En términos de gestión, su mayor fortaleza estaría en la percepción de gestión eficaz de la salud pública (82,9).

En contraste con ello, Rocío Monasterio obtiene unas valoraciones bastante más discretas entre este electorado, con una media de 73,6 puntos. Es especialmente valorada por su sinceridad (77), fiabilidad e inteligencia y perspicacia (75,7 en ambos casos). Su cercanía, sin embargo, es valorada con registros más bajos (70,3) y su peor nota la obtiene respecto a su capacidad para alcanzar consensos (66,2).
En lo que respecta a la gestión, destaca por su defensa de la protección y seguridad ciudadana (78,8).

Infografía 03
Teniendo en cuenta a los votantes que se declaran de centro, un candidato como Edmundo Bal recibe una valoración relativamente baja (49,5). Recoge no obstante mejores percepciones respecto a los atributos relativos a la humanidad: su cercanía (56,5) y su buena voluntad (56,3), además de su honradez, que no se aproveche indebidamente de su posición (53,8). Pero obtiene puntuaciones más limitadas en atributos importantes como la capacidad de generar interés y adhesiones (45,3), además de la visión de futuro o la fiabilidad (47,5 respectivamente). Desde el punto de vista de la gestión, apenas supera el aprobado respecto a la protección y seguridad ciudadana (50,1).

Entre los votantes que se declaran de izquierdas, la líder mejor valorada es Mónica García, con una puntuación media de 75,2 puntos. En su caso, el electorado del espectro izquierdo resalta especialmente su buena voluntad (78,6), inteligencia (77,7) o su sinceridad y honradez (ambas con 76,8). Mientras, recibe puntuaciones más discretas en su capacidad de generar interés y adhesiones (72,1) o lograr consensos amplios con otros grupos políticos y sociales (72,3). Con respecto a la gestión, su punto fuerte estaría en la salud pública (79,1).

En el mismo espectro, Ángel Gabilondo recibe valoraciones más discretas, con una media de 64,1 puntos. Su cualidad más valorada sería su buena voluntad (71,1), honradez (69,2) y su cercanía y cordialidad (68,4); pero obtiene registros muy limitados con respecto a su capacidad para generar interés y adhesiones (59,7) o tener ideas inspiradoras que animen a pensar distinto (61,7). En el ámbito de gestión, destaca su valoración con respecto a la educación (67,7).

Finalmente, el candidato de izquierdas peor valorado por este espectro de votantes es Pablo Iglesias, de forma que le otorgan una reputación de 61,0 puntos. Destacan como sus puntos fuertes su inteligencia y perspicacia (70,8), su buena voluntad (68,9) y su visión de futuro (68,3) y por el lado negativo, resaltan las valoraciones más bajas de su sinceridad y fiabilidad (59 en ambos casos). En términos de gestión sus fortalezas estarían en educación y medio ambiente (68,9 en los dos casos).

¿Te gustaría saber más sobre cómo se construye la reputación de un líder político?

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