En los últimos meses se ha hecho más patente en el discurso social la importancia de los activos intangibles en el valor de las organizaciones. En clave empresarial, vemos que los inversores empiezan a valorar más a aquellas compañías comprometidas con criterios ESG, haciendo de la medición y monitorización de intangibles una necesidad. Sin embargo, los activos intangibles, como la reputación, no son propiedad exclusiva de las compañías, sino que todos-personas, organizaciones, instituciones, sectores- somos susceptibles de generar una opinión, una percepción. En el caso de los líderes políticos, esto es especialmente ilustrativo, ya que una buena o mala reputación puede materializarse en un resultado electoral.

La predisposición para votar o no a un determinado líder político tiene mucho que ver con la reputación de este/a, como demuestra nuestro último estudio. Según nuestro modelo, por cada punto que se incrementa la reputación de un líder, la intención de votos puede subir hasta 0,755 puntos.

Esta subida está a su vez ligada a la confianza que se tiene en el partido. ¿En qué medida? De esos 0,755 puntos, un 20% es efecto directo, y un 64% se produce a través de la mejora de la confianza. En otras palabras, la combinación ganadora es una mezcla entre la buena reputación del líder y la confianza en el partido. De hecho, si una persona opina que el líder tiene buena reputación y además confianza en el partido, la probabilidad de que vote por el partido es del 54,8%. Esta cifra de por sí debería impresionarnos, ya que determina que más de la mitad de la intención de voto tiene que ver con la reputación del líder.

Ahora bien, una vez el líder político es consciente de la importancia de su reputación para sus resultados, debe empezar a gestionarla. ¿Cómo? Para empezar, teniendo en cuenta cuáles son las cualidades que más impacto van a tener en su reputación. Nuestro modelo empírico identificó 4 pilares: liderazgo, integridad, competencia y humanidad. En nuestro análisis más reciente medimos la importancia de estos ejes en la reputación de los principales candidatos a las elecciones de la Comunidad de Madrid, identificando las expectativas de sus votantes en cada uno de ellos.

Tras las elecciones, observamos que los candidatos que cumplían con las expectativas de sus votantes, destacando, por ejemplo, en liderazgo, habían obtenido un resultado más favorable o que superaba las expectativas. Por otro lado, los candidatos que sobresalieron en cualidades de menor relevancia para sus votantes obtuvieron peores resultados.

 

En conclusión, la reputación es un factor determinante para la intención de voto y los líderes políticos deben cuidarla si quieren que esto les beneficie. Además, deben equiparse con datos y análisis con los que identificar y atender a las cualidades que más importan a sus votantes, para potenciar esas y no otras.

¿Quieres conocer todos los detalles y resultados? Descarga el estudio a continuación.

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