En ocasiones resulta laborioso discernir los hechos entre la información masiva que genera un tema por su popularidad. Es el caso de los millennials, una etiqueta lleva años protagonizando informaciones de todo tipo, en muchas ocasiones de tipo opinativo. Es por eso que en la era de la desinformación, resulta de vital importancia acudir a toda aquella información respaldada por datos e investigación.

Como cada año, muchos se preguntan cuál es el “estado de la cuestión” en lo que refiere a millennials y cada vez más, a su sucesora, la generación Z. Preocupaciones, conciencia, aficiones, perspectivas laborales...el por qué despiertan tanto interés daría para otro artículo, pero está claro que nunca antes una generación había sido tan meticulosamente estudiada a lo largo del tiempo.

Lo cierto es que su optimismo político y social ha tocado fondo en este año, según el último informe de Deloitte (Global Millennial Survey, 2019). La desconfianza en las instituciones sociales, el progreso social o los medios de comunicación es cada vez mayor, de acuerdo a esta encuesta a más de 13.000 millennials y más de 3.000 Gen Zs, la mayor hasta ahora.  El optimismo característico de millennials desciende, con un 18% menos respecto al pasado año que considera que la economía mejorará en el próximo año. En el caso de países emergentes, esta cifra cae un 21%.  

En su top de prioridades personales, viajar, seguido de obtener un buen salario, poseer una casa propia, impactar de forma positiva en la sociedad y por último, formar una familia. Esto contrasta con otros estudios que han definido esta generación como “renters, not buyers” (Goldman & Sachs, 2013). 

Cambio climático, su mayor preocupación

En lo que concierne a las principales preocupaciones, el cambio climático se postula como la primera, seguida con una notable diferencia respecto a salario, desempleo, crimen, terrorismo y estabilidad política. El caso de la generación Z es en términos generales casi idéntico, con la salvedad del terrorismo alcanzando una segunda posición, frente a la preocupación salarial en la cuarta. Las diferencias respecto al pasado año son notables, donde la preocupación por el clima se hallaba en segundo lugar en países desarrollados, y en último lugar en países en vías de desarrollo. Otro dato interesante aportado por este estudio es la correlación entre el nivel de estudios y la preocupación por intereses personales o globales, siendo esta última mayor cuando el nivel de educación es superior.

Tras grandes escándalos en el ámbito de la privacidad, aparece con fuerza una conciencia por los datos personales y su tratamiento. Pero si algo sigue vigente es un gran escepticismo respecto al compromiso de las empresas con la sociedad y el planeta. Tan solo un 12% de los encuestados considera que las empresas consiguen realmente mejorar o proteger el medio ambiente. La alineación de los valores empresariales con los propios sigue siendo una constante que los millennials no dejan de buscar. Entender la visión, los valores y la estrategia de la compañía es vital para crear esta conexión (The State of Work, Slack & GlobalWebIndex, 2019).

El salario, causa mayoritaria de abandono

Sin embargo, el aspecto salarial sigue siendo la principal causa por la que se plantean abandonar su puesto de trabajo, seguida de la falta de oportunidades de crecimiento y el sentimiento de valoración. En esta línea, acciones RSC de la compañía mejoran la percepción de employer branding, es decir, mejoran la capacidad de la empresa para atraer mejor talento (IE Foundation, 2018).

Al analizar  el aspecto laboral, los millennials en Estados Unidos señalan el salario como principal inquietud, seguida de la flexibilidad y la posibilidad de una trayectoria en ascenso (The Millennial Economy, EY, 2018). Los millennials cambian más a menudo de empleo, una media de cuatro veces llegados a los 32 años, el doble que los nacidos entre 1960 y 1980 a esa edad. Además, otro dato interesante es la frecuencia de la promoción en el trabajo, que consideran debe suceder cada dos años.

En resumen, las perspectivas y preocupaciones de estas dos generaciones, como es de esperar, no varían de forma radical de un año a otro, pero sí se aprecia una tendencia hacia un mayor pesimismo en el ámbito económico. La iniciación al mercado laboral durante la crisis económica y financiera, podría tener consecuencias duraderas en el desarrollo laboral de estas generaciones.