El principio básico que sustenta una buena reputación es mantener una coherencia en lo que somos, lo que hacemos y lo que decimos. Los problemas de reputación comienzan cuando algunos de estos tres elementos no están alineados con los demás. Por la naturaleza de su actividad, en el ámbito político esta diferencia entre lo que se dice y lo que finalmente se hace puede ser más habitual que en otros terrenos, lo que tiene un impacto en cómo el ejercicio de la política se percibe por la opinión pública.

Como expertos en la gestión y medición de la reputación, vamos más allá de la mera opinión o la intuición, para ponerle datos a lo que hasta ahora es una percepción. ¿Es correcta esta asunción de que la reputación de los políticos no es buena? La respuesta está fuertemente condicionada por el ámbito territorial. A continuación, veremos por qué que cuando hablamos de líderes políticos y reputación es importante diferenciar entre líderes nacionales, autonómicos y locales (Estudio sobre la reputación del líder político, Thinking Heads).

Diferencias significativas en reputación según el nivel de gestión

El ámbito de actuación de los líderes políticos influye y mucho en su percepción pública. En nuestro análisis de 5 líderes nacionales, 17 autonómicos y 6 alcaldes (con un total de 5.806 casos recogidos), vemos cómo esta varía de forma notable cuando analizamos a unos u otros. En los líderes nacionales, la media de su reputación es de 38,7 puntos sobre 100, es decir, no llegan al mínimo de 50 puntos para aprobar. En los líderes locales esta puntuación sube hasta los 50 puntos, y los 50,5 puntos en el caso de los autonómicos. La media de todos los grupos es de 47,8 puntos (suspenso), pero como vemos, son los líderes nacionales quienes en mayor medida lastran este resultado. En cualquier caso, es necesario mencionar que ningún político supera los 60 puntos necesarios para lograr una “buena reputación”, por lo que, por ahora, los datos respaldan la percepción anteriormente mencionada.

Copia de La reputación de los líderes nacionales se encuentra en la franja de una reputación muy baja (38,7) (1)

Esta disparidad entre grupos la vemos cuando analizamos los distintos atributos que ponderan positivamente a un líder. Como vemos en el siguiente gráfico, los líderes autonómicos son, por lo general, los más valorados en la mayoría de ellos, seguidos por los autonómicos, y, a cierta distancia, los nacionales.

Copia de La reputación de los líderes nacionales se encuentra en la franja de una reputación muy baja (38,7)¿Qué nos dicen estos datos exactamente? Según la periodista Carmen Martínez Castro, secretaria de Estado de Comunicación (2011-2018) y una de las analistas que participaron en la presentación de nuestro estudio (revívelo aquí), la sobreexposición mediática desempeña un papel fundamental. Según Martínez Castro, la política nacional tiene un grado de polarización en ningún caso comparable al de la autonómica y local. Asegura, además, que los líderes nacionales están mucho más castigados por los medios de comunicación, y se desenvuelven en un clima generalmente más hostil.

Es evidente que la cercanía del ámbito de actuación de los políticos tiene un impacto en su reputación, como puede verse en el caso de la gestión de la COVID-19. Los datos del estudio indican que la gestión de los líderes autonómicos y locales de la pandemia ha sido mucho mejor percibida que la de los nacionales, que en general no aprueban.

En vista de estos resultados podemos afirmar que hay una brecha de reputación en el ámbito de la política, que viene determinada en gran medida por el nivel en el que los líderes desempeñan su función.

¿Quieres conocer todos los detalles y resultados? Descarga el estudio a continuación.

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