En Thinking Heads compartimos conocimiento a través de la organización de webinars protagonizados por referentes en distintos ámbitos. Recientemente hemos contado en nuestros webinars con políticos como los presidentes Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero. En esta ocasión, Albert Rivera, líder del partido político Ciudadanos desde 2006 hasta 2019, ha sido el protagonista.

En su primera aparición desde que el pasado mes de marzo, anunciara su fichaje por el despacho de abogados Martínez-Echevarría, Albert Rivera comenzó hablando de su nueva profesional en la sociedad civil. El exlíder de Ciudadanos aseguró que tenía claro que se marcharía el día que se le acabara la fuerza y la garra y admitió que no se arrepiente de haber tomado la decisión de dimitir. “No reniego de lo que he logrado. En la vida hay que saber sacar provecho de los aciertos y de los errores y mirar hacia delante”. También afirmó con rotundidad que no volverá a la política. “La vida son etapas e instantes y mi etapa política pasó”.

Comentó que está satisfecho de haber tomado una decisión difícil pero correcta. “Ahora puedo aportar mi granito de arena desde la sociedad civil para que los valores democráticos estén presentes”. Y así lo hará a través de su canal de Telegram que tiene como objetivo ayudar a líderes de diferentes ámbitos y proponer acciones conjuntas que puedan repercutir en la sociedad española. “Mi parte de devolución a la sociedad española”.

A la pregunta sobre cómo gestionar la situación actual, señaló la responsabilidad, la autocrítica, la buena gestión y saber entonar el perdón como premisas fundamentales. Reconoció que “estar en primera línea política es muy difícil”, pero añadió que no podemos caer en el autoconformismo. “Si somos uno de los países con más muertos por habitante, alguna crítica debemos hacernos”.

Sobre los pactos de Estado, cree que “ya deberían estar encima de la mesa, teniendo en cuenta  la gravísima situación por la que atraviesa España. El liderazgo debe venir de quien gobierna, más allá de ideologías. Llegamos tarde porque las circunstancias económicas que vienen son preocupantes”.

El exlíder político se mostró contundente al afirmar que no puede haber un estado de alarma permanente y pidió claridad a los dirigentes políticos. “Pido que el estado de alarma sea una excepción, no una norma”. Considera que si no somos cautos con esta desescalada, volveremos a caer, pero cree que hay que reactivar la economía. “Un mes de no actividad supone una caída de 3 puntos del PIB”. Rivera está a favor de una desescalada razonable: “Si podemos ir a tomarnos una cerveza, podemos trabajar” y continúa: “Me tiene fascinado y preocupado la absurda dicotomía que existe en nuestro país entre salvar vidas o empleos”.

Para Rivera es muy importante que haya un mensaje claro de seguridad jurídica y no perpetuar el estado de alarma, y piensa que el mayor reto de España es abordar una pandemia y una crisis. “Viene un tsunami y tenemos dos opciones: o intentar surfear la ola  o quedarnos paralizados”.

Está convencido de que si más de la mitad del país depende del Estado, habrá que pedir ayuda a Europa. “Por evitar la palabra rescate vamos a demorar la ayuda. Si el gobierno o la oposición nos dice que necesitamos un rescate, los españoles lo entenderemos” y defiende que siendo la tercera economía de Europa, estamos en condiciones de comenzar a pactar. "Si Europa en este momento no da la talla y se lava las manos, muchas personas empezarán a plantearse si Europa vale la pena".

En su exposición añadió una reflexión sobre los autónomos: “Si a los que se la juegan, no les ayudamos, ¿no estamos dejando a uno de los motores de España gripado?”

Los últimos minutos del webinar los dedicó al liderazgo; Albert Rivera defendió que el liderazgo es un atributo positivo siempre porque ayuda a la sociedad, reivindicando un liderazgo adaptativo que permita gestionar los cambios.

Como lección positiva de esta crisis se queda con el hecho de que nos hayamos “digitalizado como si nos hubiéramos metido en una máquina del tiempo”. Finalmente, se despidió con un mensaje esperanzador: “Este país se va a levantar. Lo importante es que no nos quiten el sueño”.

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